miércoles, 16 de junio de 2010

Paren el mundo



Hace ya un tiempo que tengo la desasosegante sensación de vivir en un mundo al revés. Y últimamente esta impresión no ha hecho más que agudizarse:


- sale la sentencia de la catástrofe de Bophal y resulta que a los 8 condenados les caen dos años por la muerte inmediata de 3.000 personas más las 25.000 muertes dilatadas en el tiempo.

- nadie va a la cárcel (ni siquiera dimite) por el escape de petróleo de BP en el golfo de México, uno de los más grandes de la historia, agravado, si cabe, por las declaraciones del manager de la petrolera, que afirmaban a) que no tenían ningún sistema previamente ensayado para detener el escape, o en sus propias palabras, que son una auténtica tomadura de pelo: "no llevábamos los instrumentos necesarios en nuestra caja de herramientas" b) que quería volver al día anterior a la tragedia para dormir tranquilo.

Muchos amantes de la naturaleza, pescadores, fauna marina, etc también querría volver al día anterior a la tragedia.

- no voy a insistir en el tema memoria histórica, ya sabéis por qué me parece otro signo de este mundo vuelto cabeza abajo. Del término guerracivilismo tampoco voy a hablar, ahora que parece que se les ha olvidado.

- una crisis generada por la especulación, la corrupción, la avaricia y la falta de control (y no hay que olvidar que detrás de estas palabras abstractas, hay seres de carne y hueso que sangran si se les pincha y ninguno de los cuales -excepto Madoff, que yo sepa- ha acabado ingresando en prisión o devolviendo el dinero que perdieron, robaron, malgastaron o pidieron), mientras que a las víctimas se les exige sacrificios, que a la larga suponen una regresión de décadas, pérdida de derechos, una peligrosa culpabilización indirecta de la que ninguno -que no nos quepa duda- saldremos indemnes. Y ahora se nos intenta convencer de que la salida a la crisis es el despido libre y la bajada de los sueldos. Y encima se fomenta la manipulación (España es uno de los países de Europa con menos gasto público), la desunión (un trabajo digno y seguro no es un privilegio, sino que debería ser un derecho) y la desigualdad (se resolvería más tocando grandes sueldos que los sueldos mileuristas de gran parte de los funcionarios).

- se convoca una huelga de funcionarios y la razón que más escucho para no seguirla es "que me van a descontar dinero y no puedo permitírmelo". Pues alguien ha decidido ya por nosotros que no vamos a tener más cojones que llegar a final de mes cobrando menos. Os habéis perdido el ensayo.

- son los estados que practican el terrorismo los que atacan a las misiones humanitarias tildándolas de afines a grupos terroristas.

- el partido llamado a sí mismo socialista hace una política económica antisocial e injusta; el partido que no se dice de derechas, pero lo es, reclama ser el verdadero partido de los trabajadores.

- el presidente de los empresarios españoles va dejando a su paso un rastro de empresas en bancarrota. ¿De verdad no hay otro mejor, o es que ser buen empresario es algo distinto a lo que los mortales pensamos?

- los supuestos garantes de la moral, la espiritualidad, los valores éticos, el amor, los autoproclamados defensores de la vida, la atacan en su forma más tierna e inocente: abusando de criaturas, victimizándolas, y negándose ellos mismos a reconocer su error y su culpa.

- y cosas menores, y disculpadme que las meta también aquí, pero que me joden: hay un acontecimiento mundial del que llevamos oyendo hablar meses, que nos han metido por los ojos y en la sopa, como el campeonato mundial de fútbol, y luego resulta que en abierto echan cuatro mierdas de partido y por los demás hay que pagar. Y uno de los mejores programas de la televisión de los últimos tiempos, uno de los más educativos, agudos y críticos contra esa televisión que todos llamamos basura, Sé lo que hicísteis, se queda sin poder emitir imágenes de otras televisiones, por prohibición de las cadenas, refrendada por los juzgados. Eso es lo que yo llamo CENSURA. y todo un signo de los tiempos: el pensamiento crítico molesta y hay que anularlo. Y mientras, en esas cadenas que la justicia defiende, asistimos diariamente a la fiesta que tienen montada mediocres sin escrúpulos que, esos sí, no tienen ningún problema para llegar a fin de mes y decir lo que les venga a la boca sin tener que preocuparse de las consecuencias. No me refiero sólo a Belén Esteban y compañía; más peligrosas aún me parecen esas tertulias en cadenas de ultraderecha que reclaman para ellos la libertad de expresión que estarían más que dispuestos a limitar para otros, si pudieran.


Yo también soy Mafalda.