miércoles, 26 de mayo de 2010

Trabajar cansa

Doncellas, no. Trabajadores y jubilados, sí

“La reforma de las pensiones es esencial. Incluso puede estimular la demanda, ya que si la gente se jubila más tarde puede consumir algo más. -Olivier Blanchard, Economista Jefe del FMI-

Como en aquel viejo chiste, si yo les cuento que tengo un plan para exterminar judíos, negros, homosexuales y dentistas, ustedes me preguntarán: ¿y por qué a los dentistas? De entrada, la inclusión de los otros tres colectivos les parecerá algo más lógico, propio de un plan de exterminio. Les horrorizará y me denunciarán, sí; pero no les extrañará tanto como matar odontólogos.
Pues lo mismo pasa con los muchos oráculos que recomiendan planes de ajuste, reformas drásticas y sacrificios. Si el FMI, el gobernador del Banco de España, el experto de turno o la vicepresidenta propusieran hoy “recortar las pensiones, los salarios, el coste del despido y el largo de las faldas”, todos exclamaríamos sorprendidos: ¿Y por qué el largo de las faldas?
Me dirán ustedes: “No vale el ejemplo, pues el largo de las faldas no tiene nada que ver con la crisis ni con ningún tipo de medida para recuperar la economía.” Ah, cayeron en la trampa. ¿Es que acaso las pensiones, los salarios o el coste del despido tienen algo que ver con esta crisis, con su origen o con su solución?
Ése es el aro por el que hemos pasado todos, con más o menos resistencia. A fuerza de machacar los mismos mensajes, hemos acabado asumiendo esa relación, aceptando como inevitable que algo habrá que reformar en lo laboral y social. Por supuesto protestaremos, y pelearemos para que las reformas sean lo menos dolorosas posible; pero partimos de la aceptación de que para salir de la crisis hay que hacer ese tipo de reformas, y que inevitablemente serán dolorosas. Caemos en la trampa, y aunque nos opongamos, lo hacemos en su terreno de juego, con sus reglas.
En Noticias, el libro de Santiago Alba que ya les recomendé, el presidente de la Reserva Federal anuncia que la salida de la crisis exigirá el sacrificio de diez mil doncellas diarias durante varios meses, para así recuperar la actividad financiera. Es un disparate, sí, pero ¿no deberíamos pensar lo mismo cuando proponen sacrificar trabajadores y pensionistas para salir de la crisis?
Isaac Rosa, en http://blogs.publico.es/ 26/05/1o