viernes, 5 de febrero de 2010

Señora azul (I)

Dicen por ahí... pero, vamos, no sé qué pensar... dicen eso de que no se puede ver la tele, vamos, la tele de Madrid, la de los madrileños... no que no se pueda ver, a ver si nos entendemos, que verse si se ve, pero que nadie la mira. Y eso que echan buenas películas, de esas antiguas del oeste que son las preferidas de los vejetes, pero, como las echan por las tardes, a la hora de la siesta, no las ve nadie aunque tengan la tele encendida. Pero vamos, no va por ahí la cosa. La cosa va, eso dicen, de que por lo visto cuando dan el parte, las noticias digo, porque ustedes lo del parte no lo conocieron, parece ser que no se limitan a informar. Eso dice el Abundio, que cambian las palabras de sitio con tal de joder. Así dice, mismamente. Y que el que manda en España lo hace todo mal, el de los zapatos, digo, y el que manda en la capital, el de los juegos, también es un borrico y la única que se salva es la otra que también manda, la que siempre da besos a los jubilados, que al parecer, lo hace pero que muy bien. Total, que es un lío entre mangantes, porque ya decía mi padre eso de que el mandante buen mangante es. Yo la verdad, no sé qué pensar, porque no entiendo nada las veces que he intentado saber de los sucesos del día. Amén de que no me entra en la mollera que las noticias no sean realidad, porque si no, ¿a qué le llaman informativo?
En fin, que no sé qué pensar, porque el Abundio y compañía siempre han sido un poco rojillos y se les ve el plumero. Y, si no, ya les contaré lo de los cacharros esos del aparcamiento de pago en Carabanchel, que parecían maquis en comando nocturno, con la boina hasta las cejas y la cara tiznada de carbón y sus palancas de hierro y los botes de pintura como en el 36... pero bueno, esa, esa es otra historia.

Bueno, para ir terminando y demostrar que de algo me sirven las clases de interné en el hogar del pensionista, aquí les dejo unas imágenes de la que, al parecer, manda bien y quiere mandar más y mejor. A mí, la verdad, me cae bien la chica porque el día que inaguró la sede, se acercó y me dio un beso. Y no sólo eso, que me sonrió y todo. Muy rápido, es verdad, pero el beso sí que me lo dio, vamos que me lo dio. Y con unos ojillos de pícara que se le ponían...


1 comentario:

Ana Pérez Cañamares dijo...

Yo es que veo a esta señora... y no sé, sólo puedo pensar en casos de maldad suma, tipo Darth Vader, aunque al menos Darth Vader alguna vez fue Anakin, y se arrepiente al morir...
Muy bueno el texto, Baco. Necesario.