viernes, 8 de enero de 2010

Los nazis y el arzobispo de Granada


A raíz de la entrada de Voltios sobre los nazis y de esta noticia leída en el diario digital 20minutos:


en la que el arzobispo de Granada afirma que el aborto "es un hecho que se impone a ciertos profesionales como si fuera el mismo tipo de obligación que las que tenían los oficiales en los campos de concentración", pensé en hacer una entrada sobre algo que hace ya tiempo vengo pensando. Esto es: la facilidad con que alguna gente utiliza el calificativo de nazi para descalificar, perdón por la redundancia, a aquellos que mantienen una postura ofensiva hacia sus ideas, opiniones o intereses; o, como en este caso particular, identificar una situación actual con otra ocurrida en un contexto y una época muy concretos, hace 70 años en la Alemania de Hitler.

Siempre me ha parecido algo tremendamente peligroso darle a la palabra nazi un uso cotidiano, o extrapolar las situaciones vividas en un campo de concentración, o identificar a un grupo con las víctimas de aquella ideología. No digo, por supuesto, que no siga habiendo en la actualidad nazis, campos de concentración, o grupos raciales o sociales aplastados, masacrados, exterminados como lo fueron entonces los judíos, los gitanos, los homosexuales... Lo que digo es que comparar la magnitud de lo que hicieron los nazis (o de otros que sí que siguen actuando como ellos bajo otros nombres) con otros hechos, objetivamente mucho menos graves, acaba por rebajar el calibre, la gravedad de los crímenes nazis, y por manosear la memoria de sus víctimas.
A Una le puede joder que su vecino tire colillas en el portal, pero eso no le convierte en un nazi. Por mucho que quieran los obispos, la alternativa que se le plantea a un médico en la actualidad no es la que vivieron los médicos que eligieron o se vieron forzados, no lo sé, a hacer experimentos en seres humanos vivos, experimentos de extrema crueldad y en muchos casos motivados por afanes siniestros (¿cuánto sobrevive una persona con gasolina inyectada en la sangre?). O establecemos rangos de, permitidme la palabra, maldad, o al final acabamos juzgando por un sistema totalmente maniqueo y extremista: a un lado los nazis, al otro los que no son nazis. Así, sin más matices.


Eso sí: cuando Una sigue leyendo las declaraciones del arzobispo de Granada y se encuentra con la siguiente frase: "matar a un niño indefenso, y que lo haga su propia madre, da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer"... Una tiene que reconocer que, ya que no quiere usar la palabra nazi, ya que es consciente de que no pega en este contexto, ya que no quiere reproducir por escrito los insultos que vienen a su boca... entonces, ¿qué adjetivo se merece el arzobispo de Granada?

Todos se quedan cortos.

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Ana Pérez Cañamares

12 comentarios:

Gsús Bonilla dijo...

¿botarate? es decir, persona atolondrada y poco sensata ¿no?



me temo que, no.

Mercedes dijo...

A mí, en particular, lo que digan los obispos y cargos similares de cualquier poder, a estas alturas me trae sin cuidado, es más, creo que viven en un mundo irreal y que no son conscientes de que lo que verdaderamente nos importa a los ciudadanos y esperamos de todos es que nos quiten el hambre, las deudas y el frío. Dicho esto, y espero no enemistarme con nadie, tengo que declarar que estoy totalmente en contra del aborto, por infinidad de motivos que puedo resumir en uno: para mí la vida es intocable, con un día, dos meses, tres años u ochenta.
Espero que mi opinión se acepte como cualquiero otra. No he llegado a definirme tan categóricamente en este tema por influencia alguna, sino por el camino de la reflexión.
Un abrazo.

Sociedad de Diletantes, S.L. dijo...

Las palabras del arzobispo sobre la licencia a los varones para abusar del cuerpo de la mujer ¿no se pueden denunciar como apología de la violación?

Te cojo el trozo del texto del arzobispo descerebrado

VELPISTER dijo...

completamente de acuerdo con este texto. Y lo de la frasecita me parece que entra en la historia general de la infamia.
Mercedes, a veces no se trata de estar a favor o en contra, se trata de otras cosas completamente diferentes. me permito recomendarte que leas la entrada que Vicente ha tenido a bien publicarme en hankover esta mañana.
http://hankover.blogspot.com/2010/01/un-cuadro-que-ilustra-una-poesia-que.html
creo que aquí se explica y se entiende una situación excepcional.
un abrazo.

JOSE C. dijo...

No entiendo como se puede ser tan poco hábil ocupando tales cargos. Y bueno, en La Iglesia al fin y al cabo se eligen entre ellos ¿pero que me dices de los piciazos de los políticos, elegidos por nosotros? De verdad que no lo entiendo, pero lo cierto, si miras un poco la historia, es que esto viene pasando desde siempre y no aprendemos.
Al final siempre llego a la misma visión, la del Titanic cuando se la va a pegar con el iceberg, pero espero que esta vez frene a tiempo.
En fin, después buscaré un blog donde se hable de cosas buenas y bonitas, que no solo de denuncias y protestas vive el hombre, que se puede envenenar.
Por cierto, no estoy de acuerdo con el aborto.

Sociedad de Diletantes, S.L. dijo...

Velpister: impresionante tu cuento poema o descripción en hakover: no sé si los textos son tuyos o de Vicente... Impresionante, desolador.

VELPISTER dijo...

Son míos y son completamente reales.
Gracias.
un abrazo

Voltios dijo...

que te voy a contar ana que tú no contases ya, el texto es buenísimo, y sobre todo muy mordaz.

yolandasaenzdetejada dijo...

Que callados estuvieron todos estos cuando los nazis desangraban el mundo...
magnífico el artículo ana, estoy orgullosa de tenerlo el acceso en mi blog.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Mercedes, José, por supuesto que vuestra postura me parece respetable.
Cualquiera que haya abortado o haya estado cerca de una situación así sabe que no es algo Yo prefiero decir que, no es que yo esté a favor del aborto, sino que estoy a favor del derecho a abortar. Se puede entender que es lo mismo, pero prefiero decirlo así ya que abortar es algo más duro y más serio, más desagradable y más trascedente de lo que se piensa. Me parece defendible como derecho, pero los derechos no tienen por qué tomarse frívolamente, sin responsabilidad de quien los ejerce.
La cuestión es lo que otros ya han dicho por aquí: que esta frase me parece que incurre en el delito; y que no entiendo que un cargo, un personaje público, alguien a quien se le suponen responsabilidades, sea capaz de decirla y que aquí no pase nada. Me parece escandaloso, de hecho.

Adolfo González dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Adolfo González dijo...

Puede que un nuevo adjetivo, un neologismo, porque la lengua, con la que muchas veces puede darse el nombre que corresponde a cada cosa o crear la ilusión de la misma cosa con ella misma (con la lengua, idioma o lenguaje), otras veces, se queda corta e imprecisa ante algunas cosas como puede ser esa que cuentas. Un neologismo, por lo tanto, opino yo. Por decir alguno, se me ocurre a bote pronto: arzopilote, o arzoquete, o arzocisco.