jueves 31 de diciembre de 2009
CONTRADICCIONES DE LA VIDA
Todos almacenamos algún que otro conocimiento sobre la segunda guerra mundial (para mi siempre con minúscula), y las fatídicas consecuencias que trajo.
Los más duchos en la materia tendrán nociones de los campos de exterminio nazi en distintos sitios. La cantidad de judíos, gente de etnia gitana y en definitiva cualquiera que no se amoldara al modelo, imaginado por el acomplejado de hitler, que dieron con sus huesos en ellos.
Pero lo que no sabía, segurísimo que por ignorancia, es que el puñetero asesino ideó, en primera instancia, lugares como auschwitz, treblinka o mauthausen, para acabar con todos los enfermos mentales. Lo juro, noticia que llegó a mis oídos el otro día desde un programa televisivo.
Lo extraño, entonces, es que no decidiese, él mismo, el canalla, ingresar en uno de ellos.
Voltios
EL DEPORTE NACIONAL
Ha llegado la Navidad, y eso, está muy bien. Lo digo en serio. Resulta una gran ocasión para reunirse con la familia, incluso con aquel primo o aquel tío lejano con el que no te hablas e incluso con el que casi llegaste a las manos por una cuestión de herencias. Pero da igual. Las copas se alzan, se brinda, durante la cena los cuchicheos con la pareja o el más próximo, en su defecto, sobre tal o cual miembro del clan, despotricando hacia él o ella , son continuos. Es indiferente, se ha de ser feliz, por que sí, por cojones.
Y te cuento todo esto para que te hagas a la idea de que esta escena y alguna que otra, distinta también en la forma pero no en el fondo, se pueden dar esta noche. Estamos en unos días de exceso y de falsedad. No digo que sea siempre así pero sabemos que ocurre.
Hasta aquí todo normal, el deporte nacional de la falsedad, el malmeter y el corre-ve-y dile es muy propio de nuestra sociedad. Sí, que sí, que sé que lo conocéis, pero es que esta mañana el abuelillo que en urgencias, la estaba doblando, sin nadie a su lado, con las babas y los mocos resbalándole por el jersey, estaba más sólo que la una. Es lo que tiene mi jodido trabajo, que está cargado de desgracias.
Pero seguro que él solito se lo ha buscado, no debió de repartir la herencia en condiciones entre los carroñeros de la familia.
En fin, que el 2010 nos trate más o menos igual que el 2009, y tengamos, siempre, un kleenex cerca para quitarnos los flujos corporales. Pues puede, que a otros, les de asco hacerlo.
Voltios.
martes 29 de diciembre de 2009
Reflexión a propósito del aburrimiento
Pero no todo va a ser contrariedades: Una ha comprobado la infinita amabilidad de estas compañías a la hora de hacerla esperar. Todos sus agentes están siempre ocupados, porque existen muchos Unos que llaman para contratar, protestar, darse de baja; y para hacernos la espera más agradable, siempre, repito, siempre, hay una musiquita que suena machacona, en unos casos Vivaldi, en otros El Sueño de Morfeo, o el himno de la Champions, da igual, el caso es que durante al menos dos minutos esa melodía ocupa el lugar de nuestros pensamientos.
Si preguntamos, dirán que la música suena para que no nos aburramos durante el tiempo que dura la espera. Pero también podría ser que lo que pretendan es que olvidemos el motivo por el que hemos llamado, que olvidemos el dinero que nos cobran por nuestra llamada, que olvidemos incluso a qué compañía queríamos llamar. Que nuestro cabreo pierda fuelle. Que lo primero que se escuche en la conversación sea, después de su extremadamente amable saludo, nuestro balbuceo. Que cuando salgamos al cuadrilátero seamos un rival sonado, que ha dado la partida por perdida y ha olvidado hasta su nombre.
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Ana Pérez Cañamares
domingo 27 de diciembre de 2009
HIGIENE MENTAL
El sistema en el que pastamos genera imágenes horribles y condena a los desgraciados de siempre, la ciudad es un catálogo de últimas tendencias en despropósitos, y los ciudadanos asimilan a velocidades de vértigo los grandes desatinos que en él aparecen.
Vivimos en la era del reciclaje, o al menos es lo que nos están vendiendo. En nuestros días parece ser que es muy necesario separar la basura y depositar cada tipo de residuo en el contenedor que corresponda, para que en teoría, luego se trate adecuadamente. No seré yo el que se oponga a esta necesidad. Pero hay una parte del ciclo que me confunde o que no me cuadra.
En las puertas traseras de ciertas cadenas, o grupos de alimentación que tienen sus puntos de ventas -disfrazados de tiendas de barrio- distribuidos por diferentes y estratégicos lugares de esta ciudad, de un tiempo a esta parte, es de lo más normal encontrarse a personas, sin lugar a dudas, menos agraciadas que tú y que yo. Hurgan en la basura que ha recaudado el punto de venta de turno a lo largo de la jornada. Buscan en los cubos de los desperdicios y seleccionan lo mejor, suponiendo, que entre la mierda haya clases. A poco que se quiera mirar los puedes ver claramente a un par de calles más allá de donde vives, o sin ir más lejos, a la vuelta de la esquina. Y ésto, a mí personalmente me produce desasosiego, cuando no dolor.
Cuando sacas el tema a relucir, en conversaciones con amigos, vecinos, o incluso algún que otro familiar, parece ser que hay conciencia del problema, aunque en esos momentos tampoco tengo claro cuál es; y entonces imagino dónde situar el problema y clasificarlo, la calificación es una preocupación muy diferente a la que yo siento, y para los consultados, al parecer, el mayor inconveniente de estas tristes imágenes con las que han empezado a familiarizarse, por lo visto es, el de los ruidos derivados -pues no hay batalla sin escándalo- de quienes tienen la última oportunidad del día para llevar algo de comer a sus casas, o engañar a sus estómagos; y que para ello en ocasiones la lucha es fraticida por coger el yogurt menos caducado, la manzana con algo de su superficie sin pudrir, o cualquier otro alimento algo menos deteriorado que el siguiente. Otra queja bien situada en esta dichosa tabla, hace referencia a la estética del lugar, a la estampa generada a esa hora y que entienden, que no es la más acorde con el estatus en el que se sienten identificados mis compañeros de debate, siempre uno o dos peldaños por encima del desarraigo. Joder, qué suerte tenéis, pienso. Y pienso también en el cubo de basura imprescindible en la cocina de sus hogares y que facilita todas las higienes, menos una. Aquella que alguien -acertadamente- catalogó como higiene mental.
Estoy Jarto payos.
Gsús Bonilla
sábado 26 de diciembre de 2009
Elogio del aburrimiento, un artículo de Santiago Alba Rico

El capitalismo prohíbe básicamente dos cosas. Una es el regalo. La otra el aburrimiento.
Cuenta Sor Juana Inés de la Cruz, la gran poetisa, monja y feminista mexicana del siglo XVII, que en una ocasión la abadesa del convento de los Jerónimos, a cuya regla estaba sometida, le prohibió leer y escribir y la mandó castigada a la cocina. Allí entre los fogones Juana Inés estudiaba y escribía con la mente; es decir, pensaba. Del huevo y de la manteca, del membrillo y del azúcar, mientras cortaba y amasaba y freía, sacaba una consideración, una reflexión, un hilo interminable de conjeturas, y esto hasta el punto de llegar a afirmar con desafiante ironía en su conocida carta a sor Filotea: “Si Aristóteles hubiera cocinado, habría pensado más y mejor”.
Si a Juana Inés, en lugar de a la cocina, la hubiesen mandado a Disneylandia, donde se hubiese aburrido menos, quizás habría dejado de leer, estudiar y pensar sin ninguna prohibición.
Contaba Rosa Chacel, una de las más grandes novelistas españolas del siglo XX, que en los años cincuenta, mientras redactaba su novela La Sinrazón, tenía la costumbre de pasar horas recostada en un sofá de su salón. La mujer de la limpieza, con la escoba en la mano, le dirigía siempre miradas entre compasivas y reprobatorias: “Si hiciera usted algo, no se aburriría tanto”. Pero es que Rosa Chacel hacía algo: estaba pensando; y hasta cambiar de postura podía distraerla de su introspección o devolverla dolorosamente a la superficie.
Si Rosa Chacel hubiese pasado horas y horas delante de la televisión, y no dentro de sí misma, jamás habría escrito ninguna de sus novelas.
Hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupción. Hace falta estar muy aburrido, es verdad, para ponerse a leer; hace falta estar aburridísimo para ponerse a pensar. ¿Será bueno? ¿Será malo? El aburrimiento es la experiencia del tiempo desnudo, de la duración pastosa en la que se nos enredan las patas, del líquido viscoso en el que flotan los árboles, las casas, la mesa, nuestra silla, nuestra taza de leche. Todos los padres conocemos la angustia de un niño aburrido; todos los que fuimos niños -antes, al menos, de los videojuegos y la televisión- sabemos de la angustia de un niño aburrido pataleando en el ámbar espeso de una tarde que no acaba de morir. No hay nada más trágico que este descubrimiento del tiempo puro, pero quizás tampoco nada más formativo. Decía el poeta Leopardi que “el tedio es la quintaesencia de la sabiduría” y el antropólogo Levi-Strauss, recientemente fallecido, aseguraba haber escrito todos sus libros “contra el tedio mortal”. Uno no olvida jamás los lugares donde se ha aburrido, impresos en la memoria -con grietas y matices- como en el diario de campo de un naturalista. Uno no olvida jamás el ritmo de las cosas, la finitud de los cuerpos, la consistencia real de los cristales, si alguna vez se ha aburrido. “Amo de mi ser las horas oscuras”, decía Rainer María Rilke, porque las oscuras son no sólo la medida de las claras sino la pauta narrativa de unas y de otras. El aburrimiento, sí, es el espinazo de los cuentos, el aura de los descubrimientos, el gancho de toda atención, hacia fuera y hacia dentro.
El capitalismo prohíbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo prohíbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compañía ¡Ni un solo minuto en la propia cabeza! ¡Ni un solo minuto en el mundo! ¿Dónde entonces? ¿Qué es lo que queda? El mercado; es decir, esa franja mesopotámica abierta entre la mente y las cosas, ancha y ajena, donde la televisión está siempre encendida, donde la música está siempre sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas están siempre llenas, donde los teléfonos celulares están siempre llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas, nos proporcionan siempre una emoción nueva. El capitalismo lo tolera todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la corrupción, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio. Berlusconi nos hace reír, las decapitaciones en directo son entretenidas, la mafia es emocionante. ¿Cuál era el peor defecto de la URRS, lo que los europeos nunca pudimos perdonarle, lo que nos convenció realmente de su fracaso? Que era un país muy aburrido.
Eso que el filósofo Stiegler ha llamado la “proletarización del tiempo libre”, es decir, la expropiación no sólo de nuestros medios de producción sino también de nuestros instrumentos de placer y conocimiento, representa el mayor negocio del planeta. El sector de los video-juegos, por ejemplo, mueve 1.400 millones de euros en España y 47.000 millones de dólares en todo el mundo; el llamado “ocio digital” más de 177.000 millones de euros; la “industria del entretenimiento” en general -televisión, cine, música, revistas, parques temáticos, internet, etc- suma ya 2 billones de dólares anuales. “Divertir” quiere decir: separar, arrastrar lejos, llevar en otra dirección. Nos divierten. “Distraer” quiere decir: dirigir hacia otra parte, desviar, hacer caer en otro lugar. Nos distraen. “Entretener” quiere decir: mantener ocupado a alguien en un hueco donde no hay nada para que nunca llegue a su destino. Nos entretienen. ¿Qué nos roban? El tiempo mismo, que es lo que da valor a todos los productos, mentales o materiales.
El capitalismo y su industria del entretenimiento construyen todo lo contrario de una cultura del ocio. En griego, ocio se decía “skhole”, de donde viene la palabra “escuela”. El proceso es más bien el inverso, pues la escuela misma -la cocina del pensamiento, el fogón del tiempo, donde Juana Inés y Rosa Chacel horneaban sus obras- ha claudicado a la lógica del entretenimiento. Ahora no se trata de comprender o de conocer sino de conseguir que, en cualquier caso, la escuela y la universidad no sean menos divertidas que la televisión, los vídeo-juegos y Disneylandia. ¿Los alumnos estarán más atentos si los maestros utilizan pizarras electrónicas? ¿Aprenderán mejor inglés en internet con Marina Orlova, la escultural filóloga rusa en minifalda? ¿Sabrán más matemáticas o latín si acuden a la universidad de Bolonia atraídos no por sus programas y profesores sino por las cuatro modelos de cuerpos zigzagueantes contratadas para los carteles publicitarios? Lo que es seguro es que, con esta lógica, que es la del mercado, los profesores llevan todas las de perder: Aristóteles y la física cuántica nunca podrán rivalizar con Shakira y la última play-station.
Según una reciente encuesta, uno de cada veinte niños británicos están convencidos de que Hitler fue un entrenador de fútbol y uno de cada cinco creen que Auschwitz es un Parque Temático. Para muchos de ellos el Holocausto es el nombre de una fiesta.
Quizás deberíamos aburrirnos un poco más.
SANTIAGO ALBA RICO
(Tomado de http://www.rebelion.org/. Gracias).
viernes 25 de diciembre de 2009
Palabras para presos: un mensaje de Amnistía Internacional
El Padre Nguyen Van Ly (Vietnam), Anwar Al-Bunni (Siria) y Ronak Safazadeh (Irán) son tres presos de conciencia, a quienes queremos dar voz, enviar esperanza, hacerles saber que no están solos... en fin, queremos enviarles el mejor regalo: nuestras palabras.
¿Es la primera vez que Regalas Tus Palabras? Entonces te alegrará saber que un mensaje tuyo puede protagonizar un gran cambio en sus vidas: de los 37 presos y presas de conciencia a quienes hemos regalado nuestras palabras en casi la última década... ¡22 viven en libertad, 2 de ellos fueron liberados en 2009!
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Súmate ahora a nuestra campaña y regala tus palabras. Será fantástico si, además, puedes invitar a tus contactos a unirse a este gran regalo de libertad y justicia.
Gracias en nombre del Padre Nguyen, Anwar y Ronak y de todos los presos y presas de conciencia que ya has ayudado y de los que vas a ayudar en el futuro.
Queremos aprovechar para darte las gracias por haber estado a nuestro lado durante el 2009 y desearte lo mejor para el 2010.
Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional - Sección Española
jueves 24 de diciembre de 2009
APARTE DE A UN PEQUEÑO CÍRCULO DE AMIGOS
miércoles 23 de diciembre de 2009
El mendigo del Bernabeu

martes 22 de diciembre de 2009
Reflexión acerca del artículo "Las causas de la pobreza"

Las causas de la pobreza, un artículo de Vicenç Navarro
Esta atención mediática del tema pobreza se repite, año tras año, por estas fechas. Y mientras, ocho millones de niños mueren al año de malnutrición (uno cada dos segundos), el equivalente de los muertos que causarían 43 bombas atómicas –cada una como la lanzada en Hiroshima–, bombas que explotan cada año sin producir ningún ruido. En realidad tal número de muertos forma tanta parte de la realidad que nos rodea que ni siquiera aparecen en la primera o última página de los rotativos más importantes del mundo.
Lo que hace moralmente intolerable esta situación es que desde el punto de vista científico sabemos cómo resolver tanto el problema de la pobreza como sus consecuencias, de las cuales el hambre es la más dramática. Y la situación paradójica es que la pobreza no se debe a la falta de recursos. En realidad, el planeta tiene suficiente tierra fértil para alimentar diez veces a la población hoy existente (FAO, 2008). En los países económicamente desarrollados, los estados están incluso subvencionando a los agricultores para que no produzcan más alimentos. Pero lo que es aún más intolerable es que se llame a estos países pobres, cuando no lo son. Los países así llamados tienen poblaciones predominantemente pobres, pero los países en sí no lo son.
¿Por qué entonces se produce y reproduce la pobreza? Si analizamos el país más pobre del mundo (hay una larga lista de candidatos a tal distinción), veremos que las raíces de la pobreza son fáciles de ver, si quieren verse. El diario The New York Times, de orientación liberal, que publica de vez en cuando algunos informes que no encajan en tal sensibilidad, escribió uno sobre la pobreza en Bangladesh, uno de los países que se puede identificar como más pobre (24-11-05).
Tal informe estaba escrito por un grupo de economistas que habían visitado tal país. Entre sus muchas observaciones destacaban las siguientes: “Las raíces del problema de la pobreza en Bangladesh están en la enorme concentración de la tierra (el mayor medio de producción en una economía agrícola) en aquel país. Sólo el 16% de la población rural controla dos terceras partes de toda la tierra cultivable, mientras que el 60% de la población tiene sólo un acre”. Por otra parte, el informe añadía que “la introducción de las nuevas tecnologías –como nuevos fertilizantes– acentúa todavía más la polarización en la propiedad de la tierra, pues sólo los grandes propietarios pueden tener acceso al crédito y a otros factores necesarios para poder explotar y utilizar nuevas tecnologías”.
En cuanto a la “ayuda” que proviene del exterior, el informe señalaba que “los propios oficiales encargados de la ayuda a los necesitados en Bangladesh reconocen (en conversaciones privadas) que sólo una fracción minúscula de los millones de toneladas de alimentos que llegan al país, como parte de la ayuda exterior, termina en las manos de las familias hambrientas que lo necesitan. Los alimentos del exterior los canaliza el Gobierno, quien los vende a los militares, a la Policía, a las clases medias de las ciudades…”. El informe concluía que “el enorme potencial productivo de tierras enormemente fértiles es tal que Bangladesh podría alimentar a una población muchas veces superior a la actual”.
Pero el alimento que se produce no se consume, en su mayor parte, en Bangladesh, pues no existe suficiente capacidad adquisitiva para la compra de alimentos por parte de la mayoría de la población. En lugar de ello, se exporta, sobre todo a los países de mayor nivel de renta, reproduciéndose así una economía basada no en el consumo y demanda interna, sino en el consumo externo y las exportaciones. Parecería que lo más lógico fuera que se creara tal demanda interna, redistribuyendo los recursos (incluyendo la tierra) para permitir el desarrollo de la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de la población.
Ahora bien, la estructura de poder, monopolizada por los grandes agricultores, se opone a tales cambios redistributivos. Como bien señalaba el citado informe, “el Parlamento del supuestamente democrático sistema político (Bangladesh aparece en la tipología de países, preparada por el Departamento de Estado de EEUU, como una democracia) está controlado por los grandes agricultores. El 75% de los miembros del Parlamento tiene grandes extensiones de tierra, con lo cual las posibilidades de cambio son muy pequeñas”. El sistema económico y político sostenido en parte por un Ejército y en parte por sistemas de información y persuasión (con conexiones con grupos mediáticos extranjeros), tiene escasas posibilidades de cambio. La Constitución del país, escrita por aquella estructura de poder, pone por escrito la imposibilidad de generar tal cambio. De ahí que la defensa de aquella estructura de poder se presenta como la defensa de la democracia.
Estas son las causas de la pobreza y del hambre y malnutrición en el mundo. Y cuando la población “pobre” se moviliza para cambiar esta situación, se la acusa de violar el orden democrático. El caso de Honduras es el más reciente, pero dudo que sea el último. Estas son las causas de la pobreza en el mundo, que raramente aparecen en los medios de persuasión.
Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University
sábado 19 de diciembre de 2009
Dicen los periódicos ( a 8 de noviembre)
Consulto por internet varios periódicos nacionales y vuelvo a constatar:
Tras el terremoto de esta semana, de si les iban a subir o no los impuestos a los bienpagados jugadores extranjeros, y su rebote y AMENAZA DE IR A LA HUELGA (esto sí que es bueno)...
El viejo lema, 'renovarse o morir', continúa imperante.
¡Imita a estas 'celebs' y cámbiate el peinado!
Fuente: http://www.elmundo.es
Quizá se aligerarían las colas del paro, quizá no hubiera taanto ERE que ERE, quizá esas pequeñas empresas a las que deben pero no pagan y que a su vez no pueden pagar a sus proveedores, no se verían obligadas a cerrar, a despedir, a acabarse tras años de trabajo y esfuerzo.
En su periplo por el edificio, los investigadores encontraron objetos de menaje y vajillas por valor de 106.000 euros y muebles y cómodas que se adquirieron en una sola tienda que costaron 11.000, además de una escobilla de baño de 350 euros.
tener tan mal gusto
y SER TAN INSOLIDARIO?
- Los políticos, que junto a los futbolistas, ocupan el mayor espacio en los medio, siguen enzarzados en sus cosas: que si me espías, que no, que has sido tú, que si sintel es legal o no pero que no lo uses tú, que si cajamadrid es mía o que no que es mía, que si Espe lleva tacones o zapato plano, que subimoselIVA o no pero no subimos los impuestos a las mayores fortunas, que no, que no investigaremos las grandes bolsas de fraude a hacienda (o sea a todos nosotros) que señalan los inspectores de hacienda, porque no es necesario.
Que subvencionamos a la empresa automóvilística para que no se lleve las fábricas a otra parte (oiga: ESTO ES UN CHANTAJE): y fabricaremos un coche eléctrico, que no contamina -siesquesemos tan ecológicos-, pero que solo sirve para ciudad, aaaaahhh. pues sí que nos arreglan.
Pero ponemos en marcha de nuevo el GRAN CONCURSO DE PINCHOS, que es lo único que sabemos promocionar en esta ciudad.
viernes 18 de diciembre de 2009
Jartito del despilfarro

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En Valencia se tiende por parte de la administración autonómica al despilfarro, a la exageración y al ninguneo obligado, claro está, de los asuntos "menores" que a la población menos favorecida económicamente mas urge. Así cambiamos Formula 1 por adecuación de medios humanos y económicos en hospitales y escuelas públicas. Así (des)invertimos en Macroeventos como La 33 Cup América en vez de mejorar servicios para los barrios periféricos de la ciudad o recuperar en vez de destruir la actividad cultural de nuestros teatros (es impresionante en estos años la de espacios como el Teatro Los Manatiales, tan en peligro de desaparecer ahora mismo, que por falta de ayudas y una política cultural sólida y profesional han tenido que cerrar sus puertas). Ni Salud, ni educación ni cultura interesan, salvo eso si, lo que fastuosamente va orientado a la minoría pudiente, como la Ópera a razón de más de 90 euros la entrada.
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Con todo esto, uno esta jartito de ver la escasez de atención a las necesidades de los barrios,
zonas verdes, centro de ocio cultural no gravoso, servicios educativos, sanitarios no masificados, etc.,
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Y cuando está en el parquecillo, viendo a los peques jugar, mira a una niña y se pregunta si el camino que le estamos dejando para su mañana tiene alguna posibilidad de llevarle a la felicidad imperfecta pero suficiente o si cada vez estamos dificultando más que se logren las juventudes, que se posibilite la convicencia bajo el tejemaneque armoniosamente orquestado de políticos, algunos empresarios en connivencia, sistema financiero y familias cuya concentración de poder mediatico, económico y de gestión en ésta comunidad les permite ir fortaleciendo esa Valencia fashion, espectacular, tan neoliberal que ha mermado los pequeños comerciospor indefensión (ante los grandes capitales, franquicias y otros modelos de negocio internacional) y de espaldas a las realidades inmediatas de su población mayoritaria. ¿Qué pasa ahora con todos los que han perdido su hogar por mal asesoramiento y por excesivas (y convenencieras) facilidades en tiempos de bonanza?. Porque esos son los que ahora podrían beneficiarse de ayudas si la redistribución de la riqueza valenciana que deriva del tributo de impuestos y que despilfarran nuestro gobierno y de las ayudas exteriores privadas o públicas tuvieran realmente una finalidad social.
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Aquí ni los escandalos como el caso Gürtel posibilitan un cambio, si no de partido político en el gobierno, si de sus gestores, cambio de cúpula que daría al menos una esperanza de que realmente se quiere penalizar estas conductas inadmisibles de malversación o mala gestión de "nuestro" patrimonio.
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¿Será el zumo de naranja un anestesiante natural?
¿Tendremos con la horchata de chufa una amnesia
irreversible?
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Soy consciente que aquí pasan cosas muy graves,
pero lo que más jartito me tiene, es la pasividad ciudadana,
hasta en las intenciones de voto. Algo se me escapa.
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Jarti@tos empieza a crecer
En algunos sitios se ha informado, con muy buena voluntad, de este blog como mi nuevo blog. No es en absoluto lo que pretendo. Como dije en la columna de la izquierda, mi pretensión es que este sea un blog "colectivo", "a propósito" -es decir, creado sólo para este espacio- y "en proceso" - o sea, sin nombres fijos; unas veces seremos más y otras menos.
Llegados a este punto, me gustaría sentar algunas bases, aparte de que las que fijé en la primera entrada. Quisiera que todos los artículos aparecieran firmados por quien los ha escrito; ya que estamos en contra de los comentarios anónimos, justo es que asumamos nuestros textos. Por supuesto que tenemos todo el derecho de disentir entre nosotros y así expresarlo en comentarios o entradas posteriores.
Estoy segura de que no será fácil, pero sí enriquecedor.
Ana Pérez Cañamares
Noticia que duele. Introducen aire a presión en el cuerpo de un menor con un instrumento utilizado para ruedas y vehículos En estos momentos está en el hospital, más muerto que vivo, de momento ha perdido ya el bazo y el intestino. La brutal agresión fue llevada a cabo por unos "amigos" del chico, todos menores. Según manifiestan parece tratarse de una "broma".
Primero, mi total indignación ante cualquier agresión cobarde y miserable como ésta, la cual llega a unos límites realmente inhumanos (si es que existe eso de la humanidad). Segundo, todo mi apoyo a la familia y a ese chico al que viva o muera le han destrozado la vida. Tercero, tengo muy claro que pese "al ojo por ojo y la humanidad entera acabará ciega" que predicaba Gandhi a mi no me temblaría el pulso en practicar la misma "broma" llevada a cabo por esta escoria (y lo siento por sus familiares, pero los monstruos también tienen padres) verdugo por verdugo, al menos para hacer realidad una justicia que veo cada día más lejana y sobre todo, inexistente.
Hoy es un día realmente triste. La impotencia ante hechos como éste duele.
Quizá si aplicamos al verdugo ciertas "bromas" que el mismo ejecuta tendríamos menos verdugos, y con esto no me posiciono al lado de la pena de muerte pero sí de cierta justicia, mínima, al menos. No hablamos de seres humanos, no hablamos de seres, ni de animales (mucho más honestos, menos viles), hablamos de monstruos, de restos que sobran y que ya no podemos permitir sigan sonriendo como si nada. Cuando alguien taladra a otra persona por dentro y le revienta el intestino creo que demuestra que no merece más que probar su propia medicina, "broma" o invento.
jueves 17 de diciembre de 2009
Mierdas de perro inundan la ciudad unas tu las pisas y otras te quieren pisar
Estoy jarto, payos.
Gsús Bonilla
¿Plusvalía?
Hace seis años, por una serie de circunstancias, Una se compra una casa. Esa casa le costó 168.000 €. Este año, por otra serie de circunstancias, Una vende la casa. Esa casa la vende por 132.000 €. Sí, Una no lo hace por negocio, porque como puede verse, pierde 36.000 € con la venta. Una tiene que pagar un impuesto al ayuntamiento, denominado "impuesto de plusvalía", que es la página http://www.iabogado.com/, se define de esta manera:"Es bien sabido que prácticamente todos los pisos, locales y demás inmuebles urbanos en España se revalorizan año tras año de manera constante. Así, desde que compramos o adquirimos por otro título un inmueble hasta que lo transmitimos de nuevo, con toda seguridad habrá aumentado su valor.
Por eso, si adquirimos un inmueble hace unos años con un valor de, por ejemplo, 90.000 € y ahora lo vendemos o transmitimos de nuevo por un valor de 150.000 €, habrá 'aflorado una plusvalía' de 60.000 €.
Pues bien, existe un impuesto que grava precisamente esa plusvalía, y que viene establecido por los Ayuntamientos, quienes se encargan íntegramente de su gestión.
Concretamente, el hecho imponible que grava el impuesto es la obtención de un incremento de valor experimentado por terrenos urbanos que se pone de manifiesto cuando se transmite por cualquier título (venta, herencia, donación... etc.) su propiedad o cualquier derecho real sobre el mismo. "
miércoles 16 de diciembre de 2009
Música ambiente

Bienvenid@ a Jartit@sdetó






