jueves, 31 de diciembre de 2009

CONTRADICCIONES DE LA VIDA

Ya conocemos todos la historia.

Todos almacenamos algún que otro conocimiento sobre la segunda guerra mundial (para mi siempre con minúscula), y las fatídicas consecuencias que trajo.

Los más duchos en la materia tendrán nociones de los campos de exterminio nazi en distintos sitios. La cantidad de judíos, gente de etnia gitana y en definitiva cualquiera que no se amoldara al modelo, imaginado por el acomplejado de hitler, que dieron con sus huesos en ellos.

Pero lo que no sabía, segurísimo que por ignorancia, es que el puñetero asesino ideó, en primera instancia, lugares como auschwitz, treblinka o mauthausen, para acabar con todos los enfermos mentales. Lo juro, noticia que llegó a mis oídos el otro día desde un programa televisivo.

Lo extraño, entonces, es que no decidiese, él mismo, el canalla, ingresar en uno de ellos.


Voltios

2 comentarios:

Javier Belinchón dijo...

Sí, Voltios, así de despiadado fue el cabrón de Hitler. También, no sé si lo sabrás, mandó a los campos de concentración a los homosexuales, a los que marcaba con un triángulo rosa (como marcaba a los judíos con una estrella de David) y a los discapacitados físicos, entre tantos otros.

De hecho, las nuevas hordas de nazis que corretean por algunas de las grandes ciudades siguen teniendo entre sus objetivos a los enfermos mentales y a los discapacitados (cuenta Antonio Salas en Diario de un skin un caso ocurrido en España en el que dos nazis le grabaron a cuchillo una esvástica en las mejillas a una pobre chica parapléjica).

Yo lo que todavía no entiendo pero me asombra es como la mayoría del pueblo alemán se dejó arrastrar por este tipo y lo veneró. Si alguien conociese algún libro que trate específicamente este tema me gustaría que me lo recomendara.

Un abrazo.

Mercedes dijo...

¡Uf! Se ha escrito tanto sobre esto... Yo tuve que documentarme mucho para mi última novela sobre este fenómeno, incluso visité el campo de concentración de hombres de Sachsenhausen, que luego se comvirtió en un campo de exterminio en toda regla. ¿Por qué?
Es fácil, por lo mismo de siempre: la maldad es un ente con vida própia, oportunista, que se ceba en los más débiles, en este caso los débiles eran los alemanes y su lider (los unos porque el pacto de Varsovia los había debilitado hasta la miseria y el otro porque estaba incapacitado para sentir empatía), no los judíos, gitanos o disminuidos. Preguntó: Si nosotros hubiésemos vivido las mismas circunstancias y nos hubiera dirigido el mismo lider, ¿qué habríamos sido, lobos o corderos?
Hasta pronto.